Lady.

I know she's a super lady.

jueves, 8 de enero de 2015

Sol de invierno.

Es curioso cómo el dolor inspira a las personas para crear cosas maravillosas. 


Escuchas a la lluvia molestar a tu paraguas y tus pies andan hacia algún lugar menos gris, porque a nadie le gusta el color del asfalto y ellos no van a ser menos. Y tú silbas, porque esa canción que no consigues dejar de escuchar en tu cabeza es mucho mejor que el sonido de los coches y de la gente que habla sin decir nada. Todos te miran, o eso es lo que te parece. Será por las lágrimas que bajan desde tus ojos hasta tu barbilla y que después caen para reunirse con el resto de gotas del suelo que, aunque no vengan de tus ojos, vienen del cielo y tampoco hay tanta diferencia. 
Que te miren, ellos no saben lo bien que te lo pasas silbando 
ni que lloras porque has descubierto, al fin, 
que nadie podrá quererte tanto 
como te quieres 
tú.


lunes, 14 de julio de 2014

Sobrevivimos

Sentir el mundo caer sobre tus hombros. Pensar: ¿cómo mierdas voy a sonreír ahora? Llegar a la conclusión de que has caído demasiado hondo como para poder salir del pozo. Sola. Sin nadie a tu lado, sin protestar, sin dejar notar tu debilidad. No ser capaz de reconocer la derrota, ni de escuchar con rabia el conocido "te lo dije".
En vez de eso prefieres callarte, no darle importancia a tu dolor porque crees que, en cierto sentido, te lo has buscado. Has jugado con fuego y, pobre tonta, te has quemado.
Pero sabes que el tiempo siempre hace de las suyas, que la vida no se para porque tú te encierres en ti misma y no seas consciente de su ritmo. Sabes que en algún momento te sentiste bonita e inteligente y que volverás a hacerlo, volverás a quererte. Esperas que algún día puedas recordar sin pinchazos en el pecho y lágrimas en los ojos.

viernes, 9 de mayo de 2014

Vuelvo a empezar


Será el ir y venir de las cosas, todo eso que uno no se espera. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad? Tú también has pasado por eso, también lo has sentido. Cómo de repente pasa algo, algo que cambia todo. Y en el momento en el que está ocurriendo, no eres consciente de sus consecuencias. Pero cinco segundos después… Tu mente procesa el momento, procesa las consecuencias, analiza la situación. ¿Qué ha pasado? Ah, sí. Y lo entiendes. Y lo aceptas, porque la vida sigue, no queda otra.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Primero estás tú

Tu vida puede dar un giro inesperado en cuestión de minutos. La gente cambia, pasamos de un lugar a otro, conocemos gente nueva, nos enamoramos y nos desenamoramos, un día creemos que todo es perfecto y al día siguiente necesitamos dejar todo atrás. Y es así, porque somos humanos, y necesitamos los cambios.
Lo malo es que muchas veces vivimos intentando hacer felices a los que nos rodean, y por miedo a hacerles daño decidimos que esos cambios que andamos buscando pueden esperar. Pero es tu vida la que está en juego, son tus días, tus horas y tus segundos, son tus decisiones, tus sueños, tus sonrisas y tus lágrimas. Así que seamos valientes. Hay veces que, antes de todo, estás tú.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Paradise

Queremos un mundo en el que las personas se ayuden las unas a las otras, un mundo en el que la tolerancia  no sea sólo hacia unas personas y hacia otras no, un mundo en el que nadie se vea obligado a pasar hambre mientras otros tiran el dinero. Queremos ver las estrellas cuando vayamos por la ciudad cogidos de la mano con una persona especial. Queremos meternos en el mar y no encontrarnos una bolsa de plástico, pisar la arena y no clavarnos un cristal. Queremos un mundo en el que, al sonreír, te contesten con otra sonrisa.
O, al menos, eso es lo que quiero yo.

Life, to live.

Todos tenemos un saco lleno de secretos, pensamientos y recuerdos que cargamos cada día a nuestra espalda. Normalmente estamos tan acostumbrados a ello que nos levantamos de la cama sin darnos cuenta siquiera de lo que pesa todo eso. Pero hay días que parece imposible. Hay mañanas que preferirías no levantarte jamás con tal de no tener que acercarte a ese maldito saco, el cual te recuerda todos los días que tu vida no es como te gustaría que fuese, que has cometido errores irreparables y que todo lo bueno se acaba.
Pero te voy a decir una cosa: siempre habrá alguien a tu lado ayudándote a cargar tu saco. Y no porque ellos no tengan uno propio, sino porque es lo que hace la gente que se quiere. Las personas nos apoyamos los unos en los otros.
Así sobrevivimos, día a día, mañana tras mañana. A veces, con un abrazo basta.